viernes, 15 de noviembre de 2019

Kant: filósofo prusiano de la Ilustración. Fue el primero y más importante representante del criticismo y precursor del idealismo alemán. Nacimiento: 22 de Abril de 1724 en Königsberg, Prusia (ahora Rusia) Fallecimiento: 12 de febrero de 1804.

Kant define el concepto de belleza como subjetiva, propia del observador. En sí, la belleza no está basada en características que determinan que algo sea bello, ni busca proporcionar un placer forzado, sino que es libre de expresar su esencia sin ningún interés, logrando así crear en el espectador una satisfacción verdadera. Produce un sentimiento agradable, puro, desinteresado que afecta armónicamente a todas las facultades humanas: sensitivas, intelectuales y morales.

La teoría estética de este último filósofo es anti-intelectualista lo que quiere decir que la razón no es terminante para emitir juicios; lo válido son las apariencias, la primera impresión sin atender a su forma o composición, sólo a las emociones que despierta en nosotros. Los instintos frente a la razón.

Lo bello está ligado al sentimiento del placer no corresponde tanto a la condición externa que vemos, sino a la sensibilidad propia que genera en cada ser humano. Es por esto que las apariencias pueden producir placer o repugnancia al sujeto que las contempla, siendo un enigma el sentimiento que pueda producir para éste. 

El denominado sentimiento de lo sublime, en cambio, es de naturaleza distinta, puesto que no depende del placer; existiendo así tres niveles: lo noble, lo terrorífico y lo magnífico, según el nivel de impacto que el sujeto pueda tener al contemplar. 

Según Kant, el hombre puede estar inclinado más al sentimiento de lo bello o al sentimiento de lo sublime. Esta inclinación determina de cierto modo el temperamento o personalidad del hombre, aquellos que están más inclinados al sentimiento de lo bello son alegres y bromistas y los segundos son más serios, rectos e inspiran admiración y respeto.

El sentimiento de lo sublime es siempre más grande que el sentimiento de lo bello, sin embargo lo sublime, sino va acompañado de lo bello cansa, fatiga y por esta razón, Kant sostiene que la belleza debe intercalarse con otras cualidades que complementen al individuo.

Teniendo en consideración estas tres posturas, y retomando la pregunta planteada en un principio, podemos concluir que las apariencias no son más que una carta de presentación a nuestros ojos, ya que en una primera instancia, generan una buena o mala impresión de acuerdo a nuestros gustos y preferencias. Sin embargo, una vez establecido un vínculo con el individuo también entra en juego nuestro aprecio a la persona y la percepción que tenemos de ella. Por esta razón, podríamos decir que la belleza resulta absolutamente subjetiva debido a que según la relación que mantengamos con el sujeto nuestra perspectiva de su atractivo puede variar positiva o negativamente.

De acuerdo con lo planteado anteriormente, podemos establecer cierta concordancia con la postura de Platón, dado que este hace hincapié en la existencia de una belleza natural y también, de una belleza creada a partir de un sentimiento.

JULI

Author & Editor

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