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viernes, 15 de noviembre de 2019
¿Es bello aquello que es bello o aquello que place al que contempla?
Esta interrogante resulta inquietante y prudente de analizar en profundidad ya que en la actualidad existen diversos cánones de bellezas así como estereotipos impuestos por la sociedad que limitan esta diversidad y nos incentivan a prejuzgar, discriminar y subestimar a las personas que acabamos de conocer. Por esta razón, nos atrae investigar si la belleza es realmente objetiva o si bien ésta es subjetiva de acuerdo al vínculo que mantenemos con dichas personas.
Aristóteles: filósofo, polímata y científico nacido en la ciudad de Estagira, al norte de Antigua Grecia. Nacimiento: 384 a.C. Fallecimiento: 322 a.C. (62 años).
Según la postura de este filósofo, el concepto de apariencia posee dos significados distintos y opuestos. Por un lado quiere decir lo contrario a lo real, de tal forma que lo define como lo ficticio, lo falso y lo confuso; por otro, quiere decir el aparecer de la verdad, el hacerse presente de las cosas.
Teniendo en cuenta la primer idea, conocer a una persona consiste en acabar con lo aparente para llegar a lo real; según la segunda, es basarse de la apariencia para ver cómo es el individuo en particular.
Si bien, Aristóteles sostiene que las apariencias no son ciertas, estas apuntan, gracias a su forma, a la verdad y a la realidad.
Del mismo modo, el famoso polímata hace mención a la belleza diciendo que esta se relaciona íntimamente con el placer. Su valor reside en ella misma, y a diferencia de lo útil, cuyo valor define el resultado, lo bello agrada porque es bueno y lo que es agradable a los sentidos, es objeto de contemplación.
Sobre la belleza también influyen la dimensión y la proporción. Lo que él llama orden lo llamaría más tarde forma, y ésta refiere a una manera conceptual, es decir, como la esencia de las cosas.
Así, percibía más bien la belleza en los objetos particulares que en los conjuntos, afirmando que esta puede ser diversa, relativa y mudable, pero que a su vez, es una propiedad objetiva de las cosas.
Platón: filósofo griego, seguidor de Sócrates y maestro de Aristóteles. Nacimiento: 427 a.C. en Atenas o Egina. Fallecimiento: 347 a.C.
Para comenzar con este filósofo, es indispensable destacar su idea principal sobre la belleza: “ es aquello que gusta, que atrae, que despierta admiración, agrado, fascinación".
La reflexión de la estética de Platón se desarrolla y se condensa en la teoría de la Belleza y las Ideas. Así, distingue entre el mundo de la sensibilidad y el mundo del pensamiento. La percepción del mundo físico, material y sensible se basa en impulsos y sensaciones de los sentidos, mientras que el mundo del conocimiento y el pensamiento se basa en las Ideas.
Las Ideas son las esencias de las realidades concretas que percibimos. De un mismo modo, la belleza que podemos encontrar en el mundo sensible, es decir el mundo de los sentidos, es causada por la "Idea de Belleza" que captamos con el pensamiento. Logrando así que ciertas cosas nos parezcan bellas. Es por esto que Platón sostiene que la mirada tiene que ir más allá de la apariencia para llegar a ver y comprender la verdadera esencia de las cosas.
Nuestra primera percepción de la belleza la hacemos a partir de la contemplación de la Naturaleza y el Universo; la belleza consiste en el orden, la medida, la proporción y la armonía que visualizamos. Por eso se dice que la Teoría de la Belleza de Platón es un ejemplo de objetivismo y de idealismo. Es objetiva porque la belleza existe por sí misma independientemente de cómo nosotros la percibimos; y es idealista porque se la considera una idea o esencia creada a partir de nuestro pensamiento en el mundo sensible.
Con respecto a este último punto, el filósofo destaca que la belleza de los cuerpos se basa en la forma que tienen siendo capaz de despertar en nosotros el deseo y la atracción, mientras que la belleza de las almas la percibimos en la personalidad, en el estilo, en la singularidad de los pensamientos y las acciones que pueden llegar a despertar en nosotros la admiración y el amor llevándonos desde lo sensible hasta la Idea pasando por lo mental y lo espiritual.
Kant: filósofo prusiano de la Ilustración. Fue el primero y más importante representante del criticismo y precursor del idealismo alemán. Nacimiento: 22 de Abril de 1724 en Königsberg, Prusia (ahora Rusia) Fallecimiento: 12 de febrero de 1804.
Kant define el concepto de belleza como subjetiva, propia del observador. En sí, la belleza no está basada en características que determinan que algo sea bello, ni busca proporcionar un placer forzado, sino que es libre de expresar su esencia sin ningún interés, logrando así crear en el espectador una satisfacción verdadera. Produce un sentimiento agradable, puro, desinteresado que afecta armónicamente a todas las facultades humanas: sensitivas, intelectuales y morales.
La teoría estética de este último filósofo es anti-intelectualista lo que quiere decir que la razón no es terminante para emitir juicios; lo válido son las apariencias, la primera impresión sin atender a su forma o composición, sólo a las emociones que despierta en nosotros. Los instintos frente a la razón.
Lo bello está ligado al sentimiento del placer no corresponde tanto a la condición externa que vemos, sino a la sensibilidad propia que genera en cada ser humano. Es por esto que las apariencias pueden producir placer o repugnancia al sujeto que las contempla, siendo un enigma el sentimiento que pueda producir para éste.
El denominado sentimiento de lo sublime, en cambio, es de naturaleza distinta, puesto que no depende del placer; existiendo así tres niveles: lo noble, lo terrorífico y lo magnífico, según el nivel de impacto que el sujeto pueda tener al contemplar.
Según Kant, el hombre puede estar inclinado más al sentimiento de lo bello o al sentimiento de lo sublime. Esta inclinación determina de cierto modo el temperamento o personalidad del hombre, aquellos que están más inclinados al sentimiento de lo bello son alegres y bromistas y los segundos son más serios, rectos e inspiran admiración y respeto.
El sentimiento de lo sublime es siempre más grande que el sentimiento de lo bello, sin embargo lo sublime, sino va acompañado de lo bello cansa, fatiga y por esta razón, Kant sostiene que la belleza debe intercalarse con otras cualidades que complementen al individuo.
Teniendo en consideración estas tres posturas, y retomando la pregunta planteada en un principio, podemos concluir que las apariencias no son más que una carta de presentación a nuestros ojos, ya que en una primera instancia, generan una buena o mala impresión de acuerdo a nuestros gustos y preferencias. Sin embargo, una vez establecido un vínculo con el individuo también entra en juego nuestro aprecio a la persona y la percepción que tenemos de ella. Por esta razón, podríamos decir que la belleza resulta absolutamente subjetiva debido a que según la relación que mantengamos con el sujeto nuestra perspectiva de su atractivo puede variar positiva o negativamente.
De acuerdo con lo planteado anteriormente, podemos establecer cierta concordancia con la postura de Platón, dado que este hace hincapié en la existencia de una belleza natural y también, de una belleza creada a partir de un sentimiento.
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